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Es impresionante como la creatividad florece en nuestras vidas en cuanto se la riega un poco. Siuke es un bello paisaje en internet donde disfrutar de las maravillas que pueden hacer unas manos. A base de croché ha diseñado todo un huerto de “cactutus” de una biodiversidad fascinante. Todos ellos tienen sus propiedades terapéuticas. Yo me pongo por testigo, que ya tengo el mío, y genera un buen feng shui en el cuarto que nada tiene que envidiar a las huertos de arena, o las fuentes de agua.
Siuke reinventa la costura de la abuela, para actualizarla de una manera divertida y original. Vuelve a la sencillez, para encontrarse con el placer de las pequeñas cosas, de los momentos de tranquilidad que tanta falta hacen hoy a tanta gente.
Saber disfrutar de lo que se hace hoy en día es una utopía para muchos, pero la creatividad está al alcance de cualquiera. Solo hay que buscarla. Muchos aludirán que no tienen tiempo, pero ¿no es tiempo lo que somos?…
Estoy realizando una serie de grabados dedicada a los toros. Al toro, ese animal que tan profundas connotaciones tiene a la espalda. Es difícil representar un toro sin posicionarse en el punto de mira del debate taurino, y más aún cuando uno es vegetariano.
No es mi intención crear polémica, ni arrojar moralinas pero a decir verdad si he sentido cierta inclinación al tópico por parte de algunas personas que han visto los grabados. Y precisamente mi intención era la de sacudir a ese precioso animal la sombra ineludible de las corridas taurinas. Verlo tal como es, un animal que no es ni mucho menos tan bravo como cuenta la tradición, cuando se empeña en enfrentar la bestia contra la persona.
¿No son más bestias las personas que se empeñan en darle tan mala fama al pobre animal, que lo único que quiere es pacer hierba tranquilamente? ¿por qué empeñarse en mandarlo a la guerra, si el no se ha metido con nadie? Pero ese es su destino, ha nacido para embestir capotazos en el aire, por capricho de aquellos que condenan a la naturaleza a declarar impuestos. No hay rincón en el planeta al que no se le saquen los réditos, por muy salvaje que parezca, y si no estará gravemente amenazado. Es la condena que le hemos puesto a la tierra. Creernos sus dueños, pero no contentos con eso, nos vemos obligados a explotarla de la forma que sea, para generar ingresos que justifiquen su razón de ser. Lo terrible es que eso mimo lo hacemos con las personas. Este debate me interesa más…
Al toro, como a los seres que habitan la naturaleza, les acecha incesantemente la sombra de la muerte. La muerte provocada, el asesinato fruto de la codicia y la ignorancia, de la falta de respeto, de la falta de sensibilidad hacia la vida con que compartimos el planeta.
Muchas veces me pregunto esta cuestión. ¿Por qué empeñarse en pintar como se pintaba antiguamente, de forma manual durante largos y complejos procesos? Cuando hoy en día las maquinas y los ordenadores llegan donde nosotros queremos llegar, por qué empeñarse en agarrar un arcaico pincel y dedicar tu valioso tiempo a manchar cuadros… umm no lo sé, en primer lugar se supone que esto nos produce placer. Si la digestión empieza con la saliva, el arte empieza en los ojos. Mirar en sí, contiene un proceso artístico intimo, secreto que se experimenta en las entrañas del artista y que le mueve a realizar su obra, aunque casi nunca esté satisfecho con el resultado, que le exigirá que le proporcione al menos el mismo placer que aquello que se mira. Mirar es un trabajo sutil y complicado, saber emocionarse ante la belleza implica de momento reconocerla. Después dar gracias por la oportunidad del presente, toda esa belleza es un regalo, y lo feo también. El hecho de quedarnos perplejos ante una cara que parece salida de otro mundo más elevado, donde no se haya oído nombrar las palabras guerra, odio o egoísmo, nos estremece y nos remueve por dentro. Y inevitablemente nos arrastra hacia la obra de arte.
Ahora bien,¿por que elegir la pintura para expresarnos y no cualquier otro medio más avanzado? Nadie nos reprochará en el punto en que estamos que realicemos cualquier estrambótica instalación para desahogar nuestro ímpetu artístico. Por el contrario, se nos alentará con una beca, o un premio, o al menos con un calificativo amigo de la critica, “renovador”, “sorprendente”, “underground”…
Pero si uno decide pintar las cuidadas macetas de su madre, como como hace mi amigo Julián, dudo que salgas en las portadas de las revistas de arte como el ultimo bombazo en la vanguardia artística. Que traces una frase en la historia del arte, perderás quizá para siempre tu oportunidad para introducir tu obra en la colección de cromos de iconos artísticos de la modernidad.
Pintura de julián
Y es que el arte actual tiene dos grandes dimensiones, el arte interior, el espontaneo, y el arte del gran casino, la gran corporación, el arte como marca. Es fácil de demostrar, borren las firmas de los cuadros, y sabremos lo que valen. Las subastas más importantes regulan los mercados, y dirigen las compras, igualito que la bolsa de Wall street. Todo el mundo sabe que el arte es un producto de lujo. Pero los cuadros de mi amigo, no. Estos son fruto de una pasión que no tiene nada que ver con la corrosiva entrada de dinero. Se pinta por placer, porque en este mundo donde las máquinas funcionan mejor que las personas, estas últimas añoran momentos y espacios que frenen el frenético ritmo impuesto por los rigores comerciales, por un trabajo que no nos dirige a lo que habíamos soñado, y que al menos menos podemos evadirnos de forma sutil pero intensa usando nuestra mirada. Nuestro artista podría haber usado una cámara de fotos, un montaje por ordenador, una instalación más o menos poética, pero no, elije la pintura. Caramba, si para retratar la realidad no hay nada que supere una cámara de fotos. Pero Julián, como en realidad todos los pintores, nos recuerda con su punto de vista, su particular enfoque, que no somos sólo ciencia, sólo razón, sólo réditos. Un cuadro nos arroja a la cara descaradamente la poesía que implica sentarse durante horas para mirar el silencio. Dedicar largas horas de estudio y profunda meditación a no producir más beneficio que una humilde tela manchada. ¿Para que seguir pintando? Porque no podemos copiar la realidad, porque la objetividad no existe, la realidad se compone de miradas subjetivas, que una foto científica no puede asumir. Porque tenemos que seguir explorando la fantasía, las sensaciones, las emociones y todos los misterios que nos forman y nos cuesta tanto reconocer y admitir. Si somos emocionales, por tanto la realidad también lo es. Cuando las profesoras de arte asuman su campo emocional, dejaran de copiar lo que la ciencia a dictado como verdad. ¿Es que una emoción es más falsa que un cuerpo, un botijo o una tela?¿ Es que el instinto y la sensaciones sin las cadenas de la razón no nos pueden llevar de nuevo al arte? O no se puede pintar ese cuerpo ese botijo o esa tela con mi realidad. Mi estilo es mi percepción, por tanto mi realidad queda impregnada en mi obra irremediablemente.
Pero esta es la riqueza de la pintura, de hecho si “la Giociconda” hubiese llegado a nuestras manos como una fotografía de carnet, ¿a quién le hubiera interesado? Es la subjetividad de cada persona lo que hace interesante al arte pictórico. No la marca, o la firma, si no el valor que conlleva reconocer la diferencia que nos separa de las demás.
El blog de Julián con su carpeta de trabajos;







